martes, 27 de mayo de 2008

Los desafíos de la escuela en la sociedad-red

Tal como hemos señalado a lo largo del capítulo 1, las transformaciones sociotécnicas tienen profundas implicancias a la hora de pensar en la educación y la función de la escuela.
Si una de las funciones sociales tradicionales de la escuela es la reproducción cultural a través de la transmisión del conocimiento socialmente relevante a las nuevas generaciones, el hecho de que sean, justamente, el conocimiento y la información (su producción, almacenamiento, distribución, reproducción, etc.) aquello que está en el centro de la revolución informacional, vuelve necesaria la reflexión sobre el lugar de la escuela, su “materia”, su lugar privilegiado como institución, su relación con otras agencias culturales, etcétera.
Algunos analistas señalan que el tiempo de esta “tecnocultura” cambia dramáticamente la cuestión de la transmisión. Por ejemplo, el filósofo francés Jacques Derrida dice que los intelectuales de su generación estaban acostumbrados a ciertas pautas y ritmos históricos: sabían qué obras perdurarían, pensaban que había “alguien allí” que recibiría su herencia y la transformaría unos años después. En cambio, “hoy, la aceleración de las modalidades de archivo, pero también el desgaste y la destrucción, transforman la estructura y la temporalidad, la duración de la herencia” (Derrida, 2006: p. 31). La aceleración de los tiempos de transmisión, la pluralidad de centros de producción del conocimiento y de los canales de circulación de la información, la hipervaloración de la velocidad y de la novedad, ponen en cuestión la idea de una herencia duradera. Algo similar dice el lingüista Günther Kress: “En un mundo de inestabilidad, la reproducción ya no es un tema que preocupe: lo que se requiere ahora es la habilidad para valorar lo que se necesita ahora, en esta situación, para estas condiciones, estos propósitos, este público concreto, todo lo cual será configurado de forma diferente de como se configure la siguiente tarea” (Kress, 2005: 68-69).
Tener en cuenta las mutaciones en las formas y medios de transmisión de la cultura no quiere decir que esta transmisión no deba ser realizada; quizás, al contrario, es necesario insistir en una transmisión que no sea efímera, que permita organizar marcos de conocimiento, que ayude a estructurar proyectos propios en el medio de una sociedad actual tan móvil, que pone en cuestión la idea estable y de largo plazo que estructuró la transmisión escolar.

Este segundo capítulo consta de tres apartados, donde se abordarán distintas problemáticas, y tiene como objetivo debatir y comprender los desafíos y posibilidades que se abren para la escuela en relación con las TIC y la sociedad-red.

En el primer apartado, “Escuela, medios y TIC”, se describen algunas dinámicas en torno a la producción, circulación y apropiación del conocimiento, y se problematiza la función de la escuela en ese contexto ante al emergencia de nuevos saberes y sus modos de almacenamiento y distribución a partir de la extensión de las TIC.
En el segundo apartado, “Las nuevas alfabetizaciones”, se debate la noción tradicional de alfabetización a la luz de los estudios que analizan las transformaciones en las concepciones tradicionales respecto de aquello que se considera leer y escribir; y se propone la idea de alfabetizaciones múltiples, fuertemente vinculada con las prácticas educativas que incluyen tecnologías diferentes al libro.
En el tercer y último apartado, “A modo de conclusión: Nuevos espacios y nuevos retos para la escuela”, se propone un conjunto de problemas, situaciones y experiencias para pensar la escuela actual en relación con las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación y el lugar que la educación puede pensar para sí misma en ese contexto.

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